Él, absorto en sus pensamientos después de escuchar las palabras de Pie, se repetía en su interior una y otra vez: - Tengo miedo de preguntar, tengo miedo de saber la respuesta, tengo miedo de haberla perdido sin haberla tenido; Prefiero irme con el recuerdo de su mirada entibiando mis pensamientos a llevar conmigo la certeza de que la dejaré en otros brazos, que será otro el que la escuche suspirar en su oído, otro el que sea dueño de sus caricias -. Entonces él girando la cabeza murmuro muy suavemente:
- Señor, Señor carta de su Alteza, su señora esposa –
Él tomó el sobre y muy presuroso subió los escalones hacia su alcoba a leer la misiva.
- ¡Es urgente, necesito que me escuches por favor! -.
Pie, se mantuvo inmóvil y quieta, sin abrir, era inútil sostener esa relación imposible que les traía tanto sufrimiento, luego escuchó los pasos de su amado alejarse…
Será que estaba equivocada en sus sentimientos y eso no era amor, ¿cómo poder definirlo? ¿cómo definir el amor? es un sentimiento tan raro; tan absurdo; tan sublime como despiadado, ya que a veces nos hace sonreír, ruborizar y otras, nos hiere tanto que nos hace sentir la más cruel de las torturas...
… en fin es algo sin explicación, que lo sienten más los jóvenes en todos sus efectos...
Sin ayuda de sus doncellas saco su viejo baúl para empezar a empacar. Estuvo un instante observando el fondo, donde depositaria definitivamente su armadura compañera de tantas batallas y con gran pesadumbre, dejando caer la tapa lo cerró, al escuchar los chirridos de los carruajes, corrió a la ventana y vio con asombro que el Señor, partía.
Continuara…

















